¿QUÉ HACER SI YA NO AMO A MI CÓNYUGE?

La mayoría de la gente confunde el amor con un sentimiento pasajero. Pero el amor es mucho más que eso. Aun así, una de las razones por las que muchas familias son desechas es porque caen en la mentira de que el amor se ha terminado.

1. Qué es el amor

En 1 Corintios 13 podemos ver qué es el amor en realidad. El texto dice:

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”

Si no nos casamos con la persona que amamos, decidamos amar a la persona con la que nos casamos, esto para nuestro propio bien y el bien de todos. Decidamos dar amor a nuestro cónyuge sin esperar amor de su parte (Rom. 5:8; Ef. 5:2; Ef. 3:19). Pidamos a Dios que nos dé ese amor para nuestro cónyuge, porque el amor viene del cielo.

2. El amor se ha terminado

He escuchado decir: “El amor se ha terminado”. Y esa declaración es falsa, porque mientras exista amor en el cielo, tenemos amor en abundancia para dar a nuestro cónyuge. Esforcémonos día a día en dar amor, aunque no “sintamos darlo” hagámoslo como un paso de obediencia, entonces, Dios nos bendecirá con el sentimiento. El amor es mucho más que un mero sentimiento. Si no fuera así Dios no nos ordenara amarlo a Él. El ser humano de por sí no querrá amar a Dios ni a nadie, sino a sí mismo, pero amamos por obediencia y entonces Dios nos bendice.

Dios es una fuente inagotable de amor, porque Él es amor (1 Jn. 4:8). Es seguro que si vamos a Dios para pedirle que nos de amor para dar, Él nos lo dará, además, la Biblia nos dice que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Rom. 5:5).

3. La clave está en dar

La clave está en dar, no en recibir. Seguro, dar amor te hará más feliz que recibir amor. Además, siempre podemos tomar la iniciativa y dar amor, sin embargo, muchos son infelices porque están esperando recibir amor. El diablo les hace creer que no son amados o amadas. Jesús dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir” – Hechos 20:35.

Dijo Pablo por el Espíritu: “Y yo con mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos” (2 Cor. 12:15). ¿Por qué Pablo seguía dando amor si no recibía amor de los corintios? Dijo que su placer era gastar de lo de él y gastarse a sí mismo por amor y él tuvo esta actitud teniendo la frase de Jesús en mente, “Más bienaventurado es dar que recibir”. Él entendió este sorprendente principio divino, que la felicidad no está en la siega, sino en la siembra misma.

4. La conmiseración propia

Si la persona dice que nadie la ama, cae en la conmiseración propia, la cual es una actitud que Dios condena. Este es otro aspecto importante para considerar.

Cuando una persona cree que nadie la ama está en un error. Siempre habrá alguien quien nos ama, en primer lugar, por supuesto Dios, quien envió a su Hijo para salvarnos. Jesús así mismo, dio su vida por amor a nosotros. Si decimos que no somos amados, afrentamos a Dios mismo. Por otro lado hay muchas más personas que nos aman, de lo que pensamos, y si nadie nos demuestra amor, ¿hemos hecho la siembra primero? Hacer la siembra es mucho mejor que la siega, según hemos aprendido de Cristo. Muchos de los que están casados caen en el engaño de que no son amados, y el diablo les hace sentirse miserables. Esto es un pecado delante de Dios, es un asunto satánico, porque Dios ha hecho todo para que nosotros nos sintamos amados. Antes bien, debemos estar siempre agradecidos con Dios, y si acaso no hubiese una sola prueba de que nuestro conyugue nos ama, de todos modos sintámonos amados porque lo somos.

Pues bien, cada vez que se atraviese ese pensamiento que dice: “tu esposo o tu esposa no te ama”, recordemos lo que el amor significa, entendamos que la fuente de todo amor está en Dios. También gocémonos en dar amor antes que en recibir y “aunque amando más, seamos amados menos” con mucho gusto sigamos gastando de lo nuestro y aun nosotros mismos por amor.

Y por último sintámonos amados siempre y demos gracias a Dios por ello.

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