SOY SANO, CRISTO ES MI SANADOR​

¿Es la voluntad de Dios que nosotros únicamente seamos salvos y continuemos enfermos hasta morir? No. Dios quiere sanarnos también. Algunos están orando para descubrir la voluntad de Dios en cuanto a sanarles o no. Entre tanto, mientras alimentan sus dudas en cuando a que si Dios quiere o no sanarles, hacen todo lo humanamente posible para ser sanos. Luego, si esto fuera así, si no es la voluntad de Dios sanarles, entonces todo el tiempo que han tenido atención médica han estado en rebeldía contra Dios porque no era su voluntad sanarles. Esto evidentemente no es así, sino que Dios ha provisto para nosotros sanidad y Él nos ha dicho que somos sanos en Cristo Jesús. Tenemos siempre que tener esa total seguridad. “Si algo pidieres en mi nombre yo lo haré” dijo Cristo. Aquí no se excluye la sanidad del cuerpo. Cuando aquel muchacho de Mateo 17:14-21 no fue sanado por la oración de los discípulos, Jesús no dijo que la razón era que Dios no quisiese. El problema no estaba en Dios, el problema estaba en los discípulos y en el padre mismo de ese jovencito.

Otro pobre leproso vino a Cristo para preguntarle que si quería sanarle. Cristo de inmediato corrigió su teología y esto para mostrar al todo el mundo su voluntad perpetua: “Quiero!” Dijo el Sanador sempiterno. (Mr. 1:40).

Esta realidad es parte integral del evangelio y no puede sustituirse por argumentos humanos. “Sea Dios veraz, todo hombre mentiroso”.  Muchos en nuestros días han dado justificaciones basadas en sus propios razonamientos, pero no en la palabra de Dios. Pero si no fuera la voluntad de Dios sanar a una persona entonces los hospitales estuvieran llenos de personas rebeldes que cooperan en contra de su divina voluntad. De la misma manera Cristo y los apóstoles estuvieron opuestos a la voluntad de Dios al sanar a todos los enfermos (Mt. 8:16; Mc. 6:56; Hch. 5:16) si la sanidad era solo para algunos y no para todos; sin embargo, puesto que Cristo jamás hizo nada fuera de la voluntad de Dios, es un hecho que Dios quiere sanar a toda la humanidad.

Es claro en la Biblia que la voluntad de Dios es la salud de todos los seres humanos, y todo hombre o mujer que ha venido a Cristo es sano por el poder del Señor. Puesto que la enfermedad  no viene de parte de Dios sino de Satanás, el Señor en la cruz dispuso la solución para tan grande mal que azota a tantas personas. “No quiere que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2 P. 3:9) este pasaje es paralelo a: “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.” (Ez. 18:32). Satanás ha venido a dar muerte, Cristo vino a dar vida. La vida proviene del Señor Jesús.

La Biblia registra un rey que en su enfermedad acudió a los médico, pero él murió (2 Cr. 16:12).
Hubo otro rey que se llamó Ezequías que en su enfermedad clamó a Dios y el Señor le dio sanidad total en su cuerpo. De la manera en que creemos que somos salvos por la fe en Jesucristo y esto es un fundamento fuerte para nosotros, cada cristiano debe de creer fundamentalmente también que es sano en su cuerpo y jamás tolerar ningún tipo de padecimiento; más bien, debe reprender agresivamente al enemigo al primer síntoma de enfermedad, pues ese mentiroso y homicida no tiene derecho a tocarnos. Soy sano, esa fue la voluntad de Dios para mí.
Este artículo esta basado en el libro de E. A. Montoya “Mi mini manual de identidad en Cristo”. La version de este libro en ingles tambien esta disponible: “Mini handbook of identity in Christ”. 

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