¿ES LA FELICIDAD LO MÁS IMPORTANTE EN EL MATRIMONIO?

Algunos de nosotros pudimos haber llegado al punto de ir con el pastor, sacerdote, rabino o aun ante un psicólogo matrimonial estando al borde del divorcio, con la creencia de que es responsabilidad de nuestro esposo o esposa hacernos feliz, y si él o ella no nos puede hacer felices, entonces tiene que a ver otro que si lo haga.

1. Si él o ella no me hace feliz entonces Dios no quiere que esté con él o ella

Creemos que la voluntad de Dios es que seamos felices y que si nuestro esposo o esposa no es para nuestra felicidad entonces es señal de que Dios no quiere que estemos con él o ella. Pero el asunto es que la felicidad como un estado de desborde de alegría a cada instante, no existe. Existen solamente momentos felices; podría existir también felicidad si nosotros pensamos que somos felices.

La Biblia nos dice que nosotros estamos completos en Cristo (Col. 2:10) y que tenemos el gozo del Espíritu (Rom. 14:17), por lo tanto nuestro gozo está en Cristo y no en nada ni en nadie fuera de Él.

La felicidad es hacer la voluntad de Dios. Eso es lo que nos trae gozo (Col. 3:17). Si yo hago lo que Dios quiere, eso me trae satisfacción. Pero si no estoy haciendo la voluntad de Dios, eso me vuelve en un egoísta. No sea que demandando felicidad para nosotros mismos no estemos haciendo feliz a nuestro cónyuge. Esa podría ser la raíz del problema.

2. Yo me casé porque soy feliz

Alguien dijo una vez. “Yo no me casé para ser feliz, yo me casé porque ya era feliz”. Y es que nadie quiere casarse con alguien que no tiene la brillantez de la felicidad. Quien se casa porque quiere encontrar la felicidad en un hombre o en una mujer, jamás la va a encontrar ahí, porque el gozo verdadero, que no es simplemente momentos felices, está únicamente en Cristo Jesús.

No necesitas un hombre o una mujer para ser feliz sino a Cristo; tampoco nuestro gozo tiene que depender de las circunstancias. En Colosenses 1:24 y 1 Pedro 3:9 vemos a Pablo gozándose aún en medio de grandes padecimientos.

3. ¿Cuál es la solución?

Entonces, ¿cuál es la solución para un caso así? Vemos Efesios 4:2 “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”. La Palabra de Dios nos dice que tenemos que soportarnos unos a otros. Tenemos que aprender a adaptarnos y a ser felices con la persona que Dios ha puesto a nuestro lado. Debemos decidir ser felices y buscar esa felicidad en donde realmente se encuentra, en Cristo. Haciendo esto, no solo seremos felices sino que haremos felices a la persona más importante en esta tierra: nuestro esposo o esposa.

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