¿QUÉ SON EL “RAPTO” Y LA “SEGUNDA VENIDA” DE CRISTO?

Roger Hidalgo

La Biblia es un libro profético que nos anuncia los eventos futuros que acontecerán en el mundo en que vivimos. Es muy importante que el cristiano conozca estos acontecimientos, para que pueda valorar las bendiciones que Dios tiene preparadas para todos aquellos que han sido redimidos por la sangre de Jesucristo, el salvador del mundo.

Dentro de estos acontecimientos importantes tenemos un evento que sucederá para la iglesia en el futuro, el cual emociona nuestros corazones, y esto es LA ESPERANZA BIENAVENTURADA. Hoy deseo compartir con ustedes no tan sólo un punto de vista doctrinal o teológico esencial para el cristiano, sino también mi deseo por encontrar el significado espiritual más profundo en relación a esta verdad.

La Biblia dice en Jeremías 31:16-17 “Así ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová,”

Hoy vivimos en un mundo que tan sólo ofrece temor, incertidumbre, inestabilidad, e inseguridad en todos los sentidos (emocional, económica, espiritual, política, social, etc.). Sin embargo, la voz de Dios a través de las Escrituras nos ofrece esperanza para el futuro.

Un mundo donde las naciones se levantan para hacer guerras, donde las armas de exterminio masivo son cada día más sofisticadas; un mundo caótico en donde parece no haber ninguna esperanza, pero Dios da esperanza a sus hijos. La esperanza que tenemos en Dios es seguridad, ilusión, expectativa; una grata espera, un anhelo, confianza plena y una perspectiva maravillosa.

La esperanza bienaventurada es una de las doctrinas que las iglesias evangélicas, en su mayoría, enseñan, creen, y proclaman, pero ¿de qué se trata exactamente?

La esperanza bienaventurada trata de la resurrección de los que han muerto creyendo en el Señor y su traslación al cielo con Jesús, junto con aquellos que aún vivan cuando retorne el Señor, esto constituye la esperanza bendita de la iglesia.

La inminencia de este acontecimiento da lugar a la palabra RAPTO DE LA IGLESIA. La palabra “rapto” es un término que también significa arrebato o desaparición.

Poco antes del fin del mundo, Cristo retornará en el aire y llevará con él a todas las personas – vivas y muertas – que hayan confiado en Cristo como su Salvador y vivido una vida de santidad, aquellos cuyos nombres están escritos en el Libro de la vida. Algunos alegan que el término “rapto” no aparece en la Biblia, y esto es cierto, sin embargo, aunque la palabra “rapto” no aparece en el Libro Sagrado, el concepto sí, y la Biblia lo llama la “esperanza bienaventurada”.

¿A qué esperanza se refiere este pasaje, y por qué la denomina bienaventurada? Esta esperanza es la traslación o “rapto” de la iglesia. Esta esperanza se funda en las promesas de Cristo mismo, cuando dice en Juan 14:1-6 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó, enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, justa y píamente, esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo, que se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras(Tito 2:11-14).

Algunos contrastes entre el rapto y la segunda venida de Cristo

Todos debemos recordar, que el “rapto” no es lo mismo que la “segunda venida”. Estos dos conceptos, aunque en ocasiones podrían confundirse, se refieren a dos sucesos distintos. El “rapto” es el arrebatamiento de la iglesia, previo al período de tribulación que vendrá sobre aquellos que no aceptaron al Señor como su salvador, o aquellos que descuidaron su vida de santidad; mientras que la “segunda venida”, se refiere a cuando el Señor mismo venga en las nubes con todos sus ángeles, y con los cristianos con cuerpos glorificados, (aquellos que hayan sido levantados en el rapto). El Señor Jesús entonces lucha contra los ejércitos del mundo, quienes, liderados por el Anticristo, intentan aniquilar a Israel de sobre la faz de la tierra (1 Ts. 4:16-17; Ro. 8:23; Tit. 2:13; 1 Co. 15:51-52).

Veamos algunas diferencias adicionales entre estos dos sucesos:

  1. En el “rapto”, los santos van al cielo; en la “segunda venida” los santos vienen del cielo. (1 Ts. 4:16-17; 1 Ts. 3:13). El “rapto” es un movimiento de la tierra hacia el cielo, mientras que la “segunda venida” con sus santos es del cielo hacia la tierra.
  2. En el “rapto” el mundo queda sin ser juzgado; en la “segunda venida” el mundo es juzgado con justicia por Jesús, quien viene a reinar sobre la tierra mil años. (Apo. 20:4).
  3. En el “rapto” Satanás no es atado, sino trabaja activamente; en la “segunda venida” Satanás es atado y vuelto inactivo. (Apo. 20:1-2).
  4. El “rapto” es un acontecimiento silencioso, secreto y sorpresivo; en la “segunda venida”, todo ojo le vera, es decir, será un suceso público. (Apo. 16:15; Apo. 1:7).
  5. En el “rapto”, Jesús viene a un lugar en el aire, en la segunda venida, posa sus pies sobre el monte de los Olivos. (1 Ts. 4:17; Zac. 14:4).

Zacarías profetizó acerca de ese evento diciendo: “…y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zac. 12:10). Para entonces, la Iglesia, habiendo sido ya llevada de este mundo, vuelve juntamente con Cristo, triunfante y para juzgar este mundo; de ahí la expresión viene con las nubes” (Apo. 1:7). Cuando Jesús fue juzgado injustamente ante el concilio, Él dijo: “Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Mt. 26: 64).